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MaaS disruptivo: cuando la integración de datos marca la diferencia

El conocimiento abierto, un uso integrado de los datos que generan las personas con sus patrones de movilidad diarios, nos permitirá aprovechar mucho mejor las redes de transporte actuales o futuras.

Osvald Martret
· 2 min de lectura
Dos personas ante una pared de pantallas de una sala de control con mapas y datos del servicio

Mobility as a Service (MaaS) es un concepto relativamente nuevo que propone un ecosistema de servicios de transporte, públicos o privados, que se combinan para desplazar a las personas de la forma más eficiente posible. Estos servicios de transporte multimodal se interconectan entre sí para ofrecer una solución integrada. Por ejemplo, un patinete compartido que nos lleva desde la esquina de casa hasta la estación de tren. El tren que nos lleva al centro de la ciudad, el autobús que cogemos en la estación central o la bicicleta compartida que nos lleva a nuestro destino final.

Hay otros términos similares que se han popularizado recientemente, como Transport as a Service (TaaS). Por eso, conviene diferenciar primero los conceptos de «transporte» y «movilidad». Mientras que el primero está mucho más asociado a la oferta, la infraestructura, el vehículo o el transporte de mercancías, el segundo tiene una dimensión más humana y está mucho más relacionado con la demanda. La movilidad suele definirse como la capacidad de las personas para desplazarse por el espacio físico. Por tanto, una mercancía no puede ser «móvil» por sí misma, pero una persona sí.

Lejos de la idea de que la movilidad es o bien un asunto privado y personal de cada usuario o bien un servicio público, ambos conceptos se están hibridando. Características hasta ahora ajenas a los servicios de transporte público, como la propiedad del vehículo, el uso compartido, el pago por uso o los distintos tipos de suscripción, se están convirtiendo en servicios de movilidad ofrecidos por empresas privadas. Por ejemplo, los proveedores de patinetes, bicicletas o incluso furgonetas compartidas para ir al trabajo. En conjunto, funcionan como alternativa al coche privado.

Echando la vista atrás, y dado que la movilidad compartida ha estado históricamente ligada al transporte público, la mayoría de las grandes ciudades europeas ya cuentan con una sólida infraestructura de transporte capaz de mover a cientos de miles de personas cada día. Por eso, las plataformas que integran estos servicios, que pueden ser privadas o públicas, deben disponer de datos en tiempo real sobre la ubicación de cada vehículo, la disponibilidad de plazas o el tiempo necesario para pasar de un vehículo a otro.

El MaaS es, por tanto, muy disruptivo y positivo, sobre todo porque funciona mediante la interconexión de datos. Y esta es la parte más importante: el conocimiento abierto permitirá un uso más eficiente de las redes de transporte actuales o futuras. En definitiva, de forma compartida y combinada, el MaaS nos llevará a un modelo de transporte mucho más inclusivo, eficiente y sostenible que el actual.

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