MaaS: rumbo al futuro
La movilidad como servicio (MaaS) podría ser una de las claves para romper nuestra adicción al coche. Se está probando en varias ciudades, pero su adopción varía mucho y queda mucho trabajo por hacer para aprovechar todo su potencial.

La movilidad como servicio (MaaS) podría ser una de las claves para romper nuestra adicción al coche. Se está probando en varias ciudades, pero su adopción varía mucho y queda mucho trabajo por hacer para aprovechar todo su potencial.
El MaaS supone una planificación de rutas, un sistema de billetes y un pago totalmente integrados, accesibles a través de una única plataforma o app de movilidad para el usuario. Una «ventanilla única» sin fisuras, independientemente de cuántos proveedores intervengan. Bien hecho, el MaaS puede facilitar la transición de ciudades congestionadas y centradas en el coche a espacios urbanos más limpios y verdes. Y con un mercado mundial potencial de entre 2.000 y 5.000 millones de dólares en la próxima década, tanto las autoridades de transporte público como los proveedores privados de movilidad quieren participar. Esto significa innovación y colaboraciones apasionantes, pero también enormes diferencias en su implantación en todo el mundo.
Actualmente, el MaaS se divide en tres grandes categorías:
MaaS privado: una alianza habitual en la que las autoridades de transporte público ofrecen billetes a través de la app de un proveedor privado de movilidad. El MaaS es multimodal por definición, pero basta con que una plataforma incluya dos modos para considerarse como tal. Es un comienzo, pero está lejos de ser una solución de movilidad integral. Y si uno de los modos es el VTC con un solo ocupante o con pocos ocupantes, podría incluso aumentar la congestión.
El siguiente nivel es el MaaS híbrido, en el que los usuarios acceden a distintos modos de transporte a través de una única plataforma. Sin embargo, si no incluye todo el transporte disponible, es una mejora respecto al MaaS privado, pero todavía no es la solución completa.
El objetivo es el MaaS público, que reúne bajo un mismo paraguas todos los modos y proveedores de transporte públicos y privados, desde los patinetes hasta los VTC, pasando por autobuses y trenes. También puede entenderse como un sistema «Hub & Spoke» (un concepto que suele referirse a la organización espacial de las redes de transporte regionales). El transporte público es la columna vertebral o «nodo» a través del cual se accede a los servicios de movilidad urbana, y los proveedores privados de movilidad compartida son los «radios» que llevan pasajeros al sistema. Por ejemplo, el microtransporte a demanda que ofrece conectividad de primera y última milla con las redes de transporte.
Varias ciudades europeas están experimentando con el MaaS público, y en 2020 debería evolucionar a medida que las autoridades de transporte aprendan de la experiencia. Por ejemplo, la tecnología digital de vanguardia es fundamental, pero los encargos de software a medida pueden ser caros, rígidos y lentos. Por eso, es probable que 2020 sea el año de las plataformas de pago de tarifas como servicio (FPaaS) desarrolladas por empresas privadas, personalizables y «listas para usar», que permiten a las autoridades integrar servicios en apps ya existentes.
Un enfoque «listo para usar» también supone más flexibilidad para adaptarse a distintos perfiles de usuario y necesidades de movilidad. El MaaS debe ser una ventanilla única, no una talla única. Los vecinos tienen necesidades distintas de los visitantes, y el MaaS debe atender a ambos. Por ejemplo, quienes se desplazan a diario probablemente prioricen la facilidad para comprar billetes frente a la planificación de rutas y es más probable que se den de alta en un MaaS con cuenta o por suscripción o que usen una app propia de la ciudad. Los visitantes necesitan más orientación, pero puede que ya tengan una app de planificación de rutas y es poco probable que instalen otra específica de la ciudad. Por eso es imprescindible un MaaS práctico que permita acceder a la movilidad de forma ocasional a través de plataformas ya existentes.
El MaaS debe invertir la relación tradicional entre servicio y usuario: limitar a los pasajeros a un tipo de transporte por plataforma y obligarles a descifrar horarios, rutas y billetes es el pasado; anticiparse a sus necesidades y ofrecerles una solución multimodal integral es el futuro. En Shotl creemos que las alianzas público-privadas son clave para hacerlo realidad, así que nuestro objetivo para 2020 es ampliar nuestras colaboraciones en todo el mundo, aportando software para operar transporte a demanda con rutas dinámicas que lleve el MaaS a las ciudades y a los pasajeros a su destino.


