Por qué un pequeño número de vehículos autónomos podría aportar grandes beneficios
Un nuevo estudio sugiere que quizá no haga falta esperar a la adopción total de los vehículos autónomos para empezar a notar efectos positivos en la fluidez del tráfico.

Un nuevo estudio sugiere que quizá no haga falta esperar a la adopción total de los vehículos autónomos para empezar a notar efectos positivos en la fluidez del tráfico.
El futuro es muy difícil de predecir, sobre todo cuando se trata de nuevas tecnologías. Con todo el mundo, desde los grandes fabricantes de vehículos hasta las plataformas de VTC y los gigantes tecnológicos, desarrollando un vehículo autónomo (VA), parece más una cuestión de «cuándo» que de «si». Es difícil decir cuándo llegará ese momento, pero calculamos que pasarán al menos entre 5 y 10 años hasta que veamos un número relevante de VA en las carreteras. Al fin y al cabo, siguen existiendo obstáculos importantes en cuanto a legislación, pruebas en condiciones reales y aceptación social.
En el imaginario colectivo, los VA siguen estando más cerca de «Terminator» que del «coche del mañana». Sin embargo, sus defensores insisten en las ventajas de una mayor seguridad (la mayoría de las muertes en carretera se deben al error humano), menos contaminación y congestión y tiempo libre cuando los conductores pasan a ser pasajeros. Hasta ahora, solíamos suponer que haría falta una transición completa a los VA para que todo eso ocurriera. Sin embargo, un nuevo estudio de investigadores de la Universidad Bar-Ilan (Israel) sugiere lo contrario.
El Dr. Amir Goldental y el profesor Ido Kanter simularon un tráfico «híbrido», una combinación de VA y vehículos convencionales, para averiguar qué proporción haría falta para mejorar la fluidez. Sus resultados indican que bastaría con un 5 % de VA para marcar la diferencia, siempre que se comuniquen entre sí y se organicen en «grupos» que contengan y regulen la velocidad de los demás vehículos y neutralicen la tendencia humana a adelantar (ver la animación adjunta). La seguridad también mejoraría al haber menos cambios de carril.
Calculan que esto podría lograrse en menos de 2 minutos, con una mejora del 40 % en la eficiencia del flujo de tráfico y una reducción de hasta el 28 % del consumo de combustible. Como no hacen falta ni un control centralizado ni cambios en la infraestructura actual ni en la comunicación entre VA, sugieren que desarrollar la normativa y las directrices adecuadas para hacerlo posible debería ser una prioridad.
Aunque se trata, por supuesto, de un modelo teórico, es muy bienvenido, porque predicciones como esta orientan las decisiones y la dirección del sector. Y, si tienen razón, podría ser una buena noticia, ya que probablemente veremos vehículos de servicio autónomos en las carreteras antes que vehículos privados. Así que ese mágico 5 % podría llegar antes de lo que pensamos.
Hay, sin embargo, un par de matices. Por un lado, los seres humanos son aún más difíciles de predecir que el futuro. ¿Se conformarán los conductores de carne y hueso con ir detrás de los VA sin poder adelantar? Sin duda esto podría generar frustración y, potencialmente, agresividad al volante. No está claro que los investigadores hayan tenido plenamente en cuenta la tendencia de hasta los más tranquilos a convertirse en monstruos al volante.
Y, lo que es más importante, la simulación parece partir del statu quo de vehículos con un solo ocupante o con pocos ocupantes, tanto autónomos como convencionales. En Shotl nos gustaría ver una simulación con VA de ocupación múltiple, que mejorarían aún más el flujo del tráfico. Trabajamos por un futuro en el que los vehículos no solo sean autónomos, sino también compartidos, como en nuestra colaboración con Sensible4 para probar autobuses eléctricos y autónomos en Finlandia. Creemos que es la única forma de aprovechar todo el potencial de cualquier nueva solución de movilidad y alcanzar el santo grial de tener menos vehículos en las carreteras, menos contaminación y congestión y un espacio urbano recuperado para las personas.


