8 predicciones de movilidad para 2021
Seamos sinceros: todos esperamos que 2021 sea mejor que 2020. Y aunque vamos a convivir con el virus y sus efectos durante un tiempo, en Shotl vemos buenas perspectivas para la movilidad.

Seamos sinceros: todos esperamos que 2021 sea mejor que 2020. Y aunque vamos a convivir con el virus y sus efectos durante un tiempo, en Shotl vemos buenas perspectivas para la movilidad a pesar de la pandemia, o quizá gracias a ella. Estas son nuestras 8 predicciones para el próximo año:
1. El número de viajeros del transporte público se recuperará, pero lentamente
El miedo a los espacios cerrados y a los demás viajeros hundió el número de usuarios del transporte público el año pasado. En Barcelona, donde tenemos nuestra sede, ha caído hasta un 30 % por la menor demanda (la gente sigue teletrabajando y viaja menos), por el impacto de la crisis económica, que empieza a notarse, por la falta de turistas y porque muchos usuarios habituales han optado por el vehículo privado. Aquí, como en otros lugares, las autoridades de transporte centran sus esfuerzos en recuperar la confianza y los viajeros de este último grupo para intentar recuperar unos ingresos muy necesarios. Es difícil de prever, pero creemos que el número de viajeros se irá recuperando lentamente en los próximos meses, aunque pasará mucho tiempo hasta que volvamos a ver las cifras previas a la pandemia.
2. La micromovilidad seguirá siendo el lado positivo de la COVID
Por supuesto, no todo el mundo ha cambiado el metro por el coche. Otras formas de movilidad personal, como la bicicleta, fueron las grandes ganadoras inesperadas del año pasado, con ciudades de todo el mundo creando carriles y ampliando los sistemas de uso compartido para atender la demanda. Si la COVID-19 tiene un lado positivo, es este enorme auge del transporte «activo», no contaminante, asequible y accesible para una gran parte de la población. Bien gestionados y regulados, los patinetes eléctricos le siguen de cerca. Incluso teniendo en cuenta el impacto de la fabricación de baterías y el consumo de energía, contaminan mucho menos que un coche y, lo que es importante, suponen un cambio de mentalidad de los consumidores hacia opciones más sostenibles. Y además impulsan la creación de más carriles bici, algo positivo para todos. Creemos que esta tendencia continuará en 2021.
3. El transporte compartido a demanda (DRT) se beneficiará de la caída de viajeros del transporte público (sí, de verdad)
El número de usuarios del DRT también cayó en 2020, aunque menos que el del transporte público. 2021 promete ser un año muy difícil, pero creemos que se dan las condiciones para que el DRT gane terreno. Al fin y al cabo, cuando la demanda del transporte tradicional de ruta y horario fijos es baja, hay argumentos de peso para convertir los servicios en un DRT más rentable. Los pasajeros seguirán desconfiando de los espacios compartidos, claro, pero el DRT tiene dos puntos a su favor que pueden ayudar a convencerles. En primer lugar, la reserva anticipada garantiza una plaza a los usuarios y permite controlar estrictamente la ocupación a bordo. En segundo lugar, al viajar menos gente, el servicio es más rápido y personalizado para quienes lo usan, lo que mejora la experiencia en general. Así que confiamos en que el DRT pueda ser uno de los ganadores inesperados de este año.
4. Llegará el momento del MaaS
¡La tecnología de viaje personalizada y multiservicio está muy solicitada últimamente! Es difícil señalar una causa concreta, pero creemos que recibe el impulso de las autoridades de transporte que buscan formas asequibles de diferenciar sus servicios y mejorar la experiencia de los pasajeros. Y aunque la demanda de organismos públicos y empresas privadas sigue superando al número de usuarios, creemos que es cuestión de tiempo que el interés del público por esta tecnología ya madura se ponga al día. Atentos a lo que viene…
5. Las ventas de coches se hundirán
Vale, quizá sea un poco exagerado, pero soñar es gratis, ¿no? A largo plazo es evidente, pero el corto plazo es más difícil de prever. La tormenta económica todavía se está formando, pero prevemos un descenso gradual de la demanda, ya que la gente optará por esperar y aplazará las compras costosas. Y una desaceleración de las ventas de coches podría tener consecuencias positivas más allá de tener menos vehículos en las carreteras.
6. El vehículo eléctrico cobrará vida
Cada año nos dicen que «este es el año» del eléctrico, y cada año su adopción se queda por detrás del entusiasmo. Este año, sin embargo, creemos que por fin podría despegar (aunque creemos que se preferirán los híbridos a los 100 % eléctricos). Varios fabricantes lanzaron modelos en 2020 y probablemente los promocionarán para compensar la caída generalizada de las ventas. Además, las ciudades no dan señales de frenar sus planes para penalizar los vehículos más antiguos y contaminantes, así que cada vez tiene más sentido que los consumidores inviertan en algo preparado para el futuro que no quede prohibido antes del final de su vida útil. La autonomía y los puntos de recarga siguen siendo un obstáculo para algunos, pero, seamos sinceros, ¿cuántos de nosotros hacemos viajes largos estos días?
7. Los vehículos autónomos todavía necesitarán un empujón
La necesidad de los fabricantes de reorientarse también debería llevarles a impulsar los vehículos autónomos, pero creemos que seguirán siendo cosa de los pioneros. Sin embargo, en las zonas donde están los fabricantes y tienen peso suficiente para impulsar leyes y marcos favorables, las ventas podrían aumentar. Por ejemplo, en países como Japón, Alemania, Estados Unidos y quizá España y China. El resto del mundo seguirá observando con cautela.
8. Las ciudades seguirán pensando en local
La pandemia ha acelerado muchos planes a largo plazo sobre micromovilidad, restricciones de aparcamiento y espacio urbano, y creemos que esta tendencia continuará en 2021. También se habla mucho del concepto de la «ciudad de los 15 minutos», en la que nada de lo que necesitas está más lejos que eso. En cualquier caso, mejoras como aceras más anchas y más espacio para que jueguen los niños son siempre una buena apuesta para unas autoridades con pocos recursos, y resultan más visibles y fáciles de aplicar que reformas de mayor calado como las de los servicios de transporte. Y lo mejor de todo es que siempre gustan a los vecinos. Al fin y al cabo, no hay nada como estar confinado en tu barrio para darte cuenta de sus defectos. Por supuesto, siempre habrá resistencias en algunos sectores, como los conductores, pero la sociedad ha vivido un gran cambio de mentalidad en los últimos años y la mayoría de la ciudadanía ya está a favor. Vemos buenas perspectivas en el horizonte.


