Antes y después de Shotl
Como decimos a menudo, nuestra misión en Shotl es cambiar el futuro de la movilidad. Y, aunque siempre es importante mirar hacia delante, de vez en cuando nos gusta repasar nuestros servicios actuales.

Como decimos a menudo, nuestra misión en Shotl es cambiar el futuro de la movilidad. Y, aunque siempre es importante mirar hacia delante, de vez en cuando nos gusta repasar nuestros servicios actuales y pensar en lo que Shotl ya está haciendo para cambiar la movilidad de hoy.
Esto implica entender cómo nuestros servicios han tenido un impacto positivo en las líneas de autobús locales y cómo los patrones de movilidad de la ciudadanía se han adaptado y se han vuelto más fluidos con estos cambios.
Con esto en mente, estos son algunos datos rápidos sobre nuestros servicios hasta la fecha:
Caso 1: Can Barata, área de Barcelona
Fue el primer servicio que integramos en una red de transporte público. Sustituimos una línea clásica, que solo hacía 6 expediciones al día, por un sistema a demanda con un horario más amplio. En un par de meses, el sistema pasó de una media de 5 pasajeros al día a 14. Casi dos años después, la ocupación diaria alcanza los 30 pasajeros, es decir, el número de viajeros se ha multiplicado por 6 desde que empezamos.
La línea conecta un barrio aislado con una línea ferroviaria suburbana principal. Gracias a las encuestas a los pasajeros, sabemos que hay tres perfiles principales de usuario: adolescentes que viven en el barrio y van al instituto, trabajadoras domésticas sin coche que trabajan para familias del barrio y parejas que tienen que compartir un solo vehículo entre dos.
Cuando preguntamos a estos usuarios cómo hacían antes estos trayectos, nos cuentan que dependían de que alguien fuera a buscarles.
Caso 2: Haukipudas y la ciudad de Oulu (Finlandia)
Desde noviembre de 2018 colaboramos con la autoridad de transporte público de Oulu para ofrecer un servicio que conecta la ciudad con la localidad de Haukipudas, al norte (20.000 habitantes). El servicio cubre un área de 8 km² con minibuses de 14 plazas. Tras unos meses de funcionamiento, vimos que los usuarios esperan una media de 11 minutos desde que solicitan un viaje y pasan 14 minutos a bordo.
Hemos alcanzado rápidamente cifras de entre 50 y 80 pasajeros al día en una zona que antes no tenía ningún servicio. Al analizar la demanda según la hora, el origen y el destino, observamos que cada día hay un pico de usuarios que suben todos en la parada junto al colegio, hacia las 15:00.

Caso 3: Vallirana, área de Barcelona
En Vallirana, un municipio suburbano de 15.000 habitantes, antes se utilizaba un minibús para 4 líneas distintas. Esto significaba que, en cualquier parada, la frecuencia del autobús podía llegar a 1 hora y 15 minutos, a veces incluso más.
Con el despliegue de Shotl, convertimos estas 4 líneas en una nube de 51 paradas. Después añadimos 35 paradas más para aumentar la cobertura. Al construir las rutas en tiempo real y según la demanda de los usuarios, el tiempo medio de espera bajó a solo 20 minutos. Esto tuvo el efecto positivo de aumentar los viajeros diarios de 20 a 60.
Nos dimos cuenta de que en esta ruta, sobre todo por la mañana, el porcentaje de usuarios que pedían viaje a través del centro de llamadas, y no de la app, era más alto de lo habitual. Tras hablar con los usuarios del servicio de la mañana, observamos que un alto porcentaje eran personas mayores. «Antes solo bajaba al centro una vez a la semana y organizaba las compras y las visitas a mis amigos en función de eso. ¡Ahora puedo volver al centro con facilidad!»
Estos tres casos tienen un factor en común: los servicios de Shotl facilitan la vida a quienes no tienen coche propio y les dan un mejor acceso a la educación, el comercio, el ocio y el empleo.


