Calles más lentas, recuperación más rápida
Ahora que el mundo vuelve a ponerse en marcha, muchas ciudades están aprovechando una oportunidad única para repensar el espacio urbano y conseguir calles más saludables.

Ahora que el mundo vuelve a ponerse en marcha, muchas ciudades están aprovechando una oportunidad única para repensar el espacio urbano y conseguir calles más saludables.
Las calles sin coches, los cielos despejados y el regreso de la fauna han sido uno de los pocos aspectos positivos de la primavera más extraña que se recuerda. Ahora, sin embargo, parece que está ocurriendo algo aún más importante en nuestras ciudades.
Acelerar la recuperación tras la pandemia y adaptarse a la nueva normalidad implica ofrecer espacio suficiente para que la gente pueda comprar, comer, hacer ejercicio, jugar y acceder a los servicios con seguridad y lo más cerca posible de casa. Y, como la gente desconfía del transporte compartido, caminar y la micromovilidad, como las bicicletas y los patinetes, viven su gran momento. En todo el mundo, las calles se llenan de conos de colores vivos y líneas pintadas a medida que se recupera espacio urbano de los carriles de circulación y del aparcamiento para convertirlo en aceras más anchas o carriles bici provisionales. Es un fenómeno mundial, pero una de las ciudades más golpeadas por la COVID-19, Milán, se ha convertido en su gran ejemplo, con un corredor de 4,5 km en funcionamiento sobre su línea de metro más concurrida y un ambicioso plan para limpiar su reputación como una de las ciudades más contaminadas de Europa.
Mientras tanto, ciudades como Cincinnati permiten a los restaurantes ampliar sus terrazas, con distancia social, a las plazas de aparcamiento cercanas, y Seattle las destina a los vehículos de reparto para atender el aumento de la comida para llevar y de la compra por internet. En muchos lugares el futuro parece haber llegado antes de tiempo, con planes de reducción del coche a 10 años aplicados casi de la noche a la mañana. Conscientes de la necesidad de pacificar el tráfico al mismo tiempo, ciudades como Bruselas también han impuesto una zona de 20 km/h en el centro, mientras que la red de calles lentas de 74 millas de Oakland solo es accesible para el tráfico local.
La pandemia ha puesto de manifiesto algunas de las peores desigualdades de nuestras sociedades, con determinadas comunidades que pagan un precio más alto por la escasez de servicios sanitarios y de otro tipo. También ha puesto de relieve el papel de un transporte público seguro y eficiente para que los trabajadores esenciales, o quienes no pueden teletrabajar, a menudo de comunidades con pocos ingresos, puedan seguir desplazándose.
Con esto en mente, las autoridades también están dando prioridad al transporte público, ampliando las líneas de superficie o creando carriles exclusivos o prioritarios. En Shotl nos gustaría que se diera un paso más convirtiendo servicios fijos en servicios a demanda, lo que reduciría costes en tiempos de pocos viajeros sin dejar de atender a quienes tienen que desplazarse. También esperamos ver algunas de las medidas conocidas para promover la movilidad sostenible, como la creación de carriles bus exprés, la movilidad a demanda que conecte polígonos industriales y nodos de transporte, y aparcamientos disuasorios provisionales en estaciones y salidas de autovía. Todo ello ayudaría a mantener a la gente fuera del vehículo privado.
Tenemos una oportunidad sin precedentes de crear un futuro más sostenible. Para proteger la salud pública, la gente está temporalmente más abierta a cambios que en otras circunstancias rechazaría, como compartir datos o convertir carriles de circulación en carriles bici. Sin embargo, para aprovechar esta buena disposición, las autoridades deben hacer partícipes a la ciudadanía, las empresas y los actores implicados en las consultas. Es importante ayudar a la gente a ver el conjunto. Por ejemplo, eliminar el aparcamiento junto a la acera delante de las tiendas supone ahora menos comodidad para los clientes, pero, a largo plazo, calles comerciales más agradables donde la gente se queda más tiempo y gasta más.
Por desgracia, es difícil tener una visión a largo plazo cuando se está sufriendo. Sin embargo, la forma en que rediseñemos ahora nuestras calles será crucial para nuestra recuperación y para responder a futuros brotes. Seamos valientes y aprovechemos esta oportunidad única para recuperarlas para las personas y hacer de nuestras ciudades lugares más justos y verdes que todos podamos disfrutar.


