Cómo los nodos de movilidad pueden acelerar la recuperación tras la pandemia
La COVID-19 ha cambiado nuestra forma de vivir, trabajar y desplazarnos, y no siempre para peor. Ahora, los nodos de movilidad son una oportunidad para aprovechar la tendencia a una vida más local mejorando el acceso al transporte multimodal.

Nos alegró leer que Escocia tiene previsto crear nodos de movilidad siguiendo un modelo que han sido pioneras en aplicar otras ciudades europeas. Estos nodos reúnen en un mismo lugar distintos modos de transporte, como autobuses y trenes, junto a opciones de movilidad individual como los patinetes eléctricos y las bicicletas.
La definición de nodo de movilidad es bastante flexible: puede ser desde una simple parada de autobús con un aparcamiento de bicicletas compartidas cerca hasta varios modos de transporte coordinados en torno a servicios públicos como los hospitales, o un nodo multimodal construido a medida en un nuevo desarrollo urbano. Lo importante es que une distintos modos públicos y privados, facilita las conexiones y los transbordos y mejora el acceso al transporte sostenible, combinando y estructurando las redes para responder a las necesidades de más usuarios que las actuales rutas lineales.
¿Y en qué se diferencia esto de los intercambiadores de transporte actuales? Pues, aunque muchas grandes estaciones de tren o autobús tienen elementos de un nodo, la mayoría todavía no son plenamente multimodales, y los servicios no siempre están coordinados. Por ejemplo, la estación de Sants de Barcelona, donde tenemos nuestra sede, tiene dos líneas de metro, una estación de autocares y líneas ferroviarias de cercanías, regionales, nacionales e internacionales. Los taxis entran y salen continuamente de la explanada y los autobuses urbanos paran cerca. Pero todos estos servicios y horarios no están coordinados y, aunque hay aparcamiento de bicicletas compartidas en las inmediaciones, la estación en sí carece de infraestructura para bicicletas o patinetes eléctricos. También se beneficiaría de una mejor señalización, de una planificación integrada de los trayectos y de información en tiempo real sobre todos los modos. Un verdadero nodo de movilidad ofrecería todo esto y más.
Y cuando decimos más, nos referimos a que los nodos de movilidad también pueden ser destinos y servicios en sí mismos. Es un concepto interesante tras los cambios de estilo de vida que nos hemos visto obligados a hacer y todo el debate sobre la ciudad de los 20 minutos. Además del transporte, un nodo puede ofrecer wifi y puntos de recarga, tiendas, puestos de trabajo, cafeterías e incluso servicios sanitarios y de ocio y zonas verdes. Convertirlo en un lugar útil y atractivo no solo mejora el acceso al transporte, sino que también impulsa la regeneración urbana y genera oportunidades económicas muy necesarias para la recuperación tras la pandemia.
Pero no es solo para las ciudades: en los municipios más pequeños y en las zonas rurales, un nodo de movilidad puede organizarse en torno a las estaciones de autobús o tren existentes. Aquí, sin embargo, es aún más importante ofrecer también transporte de primera y última milla, porque suele faltar fuera de las grandes ciudades y es una de las razones por las que mucha gente sigue dependiendo del vehículo privado. Los minibuses o furgonetas de transporte a demanda (DRT) encajan perfectamente, ya que se adaptan a periodos de demanda baja, fluctuante o imprevisible y, por tanto, pueden operarse con un coste menor que las líneas de ruta y horario fijos.
Es importante encontrar el lado positivo durante la pandemia, y creemos que los nodos de movilidad lo son. En un momento en que todos los horarios se han trastocado, agrupar múltiples modos en un nodo de movilidad es una oportunidad para ofrecer servicios de transporte más completos y flexibles que sean alternativas viables al coche privado de cara al futuro.


