Del confinamiento a la tabla de salvación: cómo superar la COVID-19 puede impulsar la revolución de la movilidad como servicio
La pandemia de la COVID-19 ha golpeado al mundo con una escala, una velocidad y una intensidad como pocos acontecimientos que se recuerden. En solo unas semanas, países de todo el mundo casi se han paralizado mientras los gobiernos intentan combatir el brote.

La pandemia de la COVID-19 ha golpeado al mundo con una escala, una velocidad y una intensidad como pocos acontecimientos que se recuerden. En solo unas semanas, países de todo el mundo casi se han paralizado mientras los gobiernos intentan combatir el brote.
Todos los sectores y gobiernos se han visto afectados de una forma u otra, casi siempre para mal. Uno de los cambios más drásticos se ha producido en el transporte, con una reducción de los desplazamientos sin precedentes y casi de la noche a la mañana. Actualmente, la mayoría de los países están en algún tipo de confinamiento, con los desplazamientos muy restringidos y limitados a los esenciales. El impacto en la demanda de las organizaciones de transporte público y privado ha sido grave, y nadie sabe cuándo se levantarán las restricciones ni con qué rapidez la gente volverá a viajar en masa.
A corto plazo, esta catástrofe sin precedentes es claramente una mala noticia para el MaaS, un ámbito de servicio aún incipiente que gira en gran medida en torno a los ingresos generados por los desplazamientos.
«Durante esta crisis mundial, que esperamos que dure al menos hasta los meses de verano de 2020, algunas de las preguntas más inmediatas son cómo garantizar la seguridad de quienes viajan y cómo cuidar la capacidad financiera de las empresas directamente afectadas. Las aerolíneas, las empresas de transporte público y los proveedores de micromovilidad parecen estar en primera línea y ser los más afectados, con la necesidad inmediata de adaptar su operación a una caída repentina y total de la demanda», afirma Piia Karjalainen, secretaria general de MaaS Alliance.
Sin embargo, aunque por desgracia habrá bajas entre las numerosas organizaciones que forman el MaaS, como en cualquier crisis también habrá oportunidades para quienes sean lo bastante fuertes y positivos como para salir del torbellino.
John Nuutinen, CEO de SkedGo, afirma: «No cabe duda de que las repercusiones económicas de este virus supondrán un duro golpe para muchas empresas, y el MaaS no será inmune a esta amenaza. Al fin y al cabo, en un segmento de mercado emergente como el MaaS, los estrechos márgenes que sostienen a la mayoría de las empresas no durarán mucho sin apoyo o subvenciones públicas. Sin embargo, para las empresas que salgan adelante cuando esta amenaza haya pasado, el mundo del MaaS habrá cambiado… y probablemente no del todo para peor».
Para prosperar, y no solo sobrevivir, en un nuevo mundo que ya empieza a despertar de la pesadilla de la COVID-19, será importante entender mejor las oportunidades que tiene el MaaS para convertirse en una pieza clave de la sociedad del futuro.
1. Una nueva normalidad
En última instancia, para que el MaaS consiga transformar de forma positiva la manera de desplazarse de las personas en beneficio de la sociedad, siempre ha sido necesaria una gran transformación de actitudes y comportamientos arraigados. La COVID-19 no ha cambiado eso. Aunque ya se han logrado muchos avances, impulsados por organizaciones que persiguen activamente los objetivos del MaaS, el progreso ha sido relativamente lento y gradual a escala mundial. Ahora, de forma involuntaria, la COVID-19 ha provocado un cambio rápido en la forma de sentir, pensar y actuar de las personas, lo que podría allanar el camino a cambios mayores.
«La disrupción es la madre del cambio de comportamiento en el transporte. No solo no debemos dar por hecho que retomaremos las cosas donde las dejamos, sino que debemos trabajar activamente para dar forma a los nuevos comportamientos que surgirán en el futuro», afirma Beate Kubitz, consultora independiente de transporte.
«El carácter extremo y prolongado de las medidas adoptadas para combatir la pandemia nos obliga a replantearnos casi todos los aspectos de nuestra forma de vivir. A su vez, esto podría romper los hábitos y actitudes que sustentan tantas decisiones a todos los niveles sobre cómo, dónde, cuándo y por qué nos desplazamos», escriben Marcus Enoch, catedrático de Estrategia del Transporte de la Universidad de Loughborough, y James Warren, profesor titular de Ingeniería e Innovación de The Open University.
«Más clara que nunca es la validez de la promesa central del MaaS: la movilidad multimodal. Cuantas más opciones haya para desplazarse, desde el transporte público hasta los taxis y los servicios de alquiler, pasando por un buen ecosistema de micromovilidad, más resiliente será la comunidad y la sociedad. La idea central del MaaS es la promesa de que te llevaremos a donde necesitas ir, pero cómo te llevemos no está fijado. En un momento de emergencia o de disrupción, la necesidad de modos alternativos y quizá de nuevos paquetes alternativos se acentúa», escribe Sampo Hietanen, CEO y fundador de MaaS Global.
Esta crisis no ha supuesto simplemente que la gente deje de desplazarse por completo. Al contrario, hay ejemplos de personas y empresas que utilizan formas de transporte alternativas que antes no se habrían planteado. En el futuro, la disposición a considerar alternativas bien podría aumentar.
Karjalainen afirma: «Hemos visto algunos cambios favorables, como el aumento del uso de la bicicleta y la rápida adopción del teletrabajo, que podrían tener un impacto duradero en nuestros hábitos de movilidad. Como resultado, en las últimas semanas varios estudios han señalado una mejora de la calidad del aire y menos emisiones en las grandes áreas metropolitanas. Además, la gente recurre más a las cadenas de suministro y comunidades locales. Los tiempos de aislamiento y distancia física generarán una demanda y un disfrute aún mayores de la interacción social cuando las cosas vuelvan a la normalidad. Este aspecto social podría ganar importancia en nuestro sistema de movilidad en el futuro. Tras la ola de la pandemia, el mundo necesita más que nunca soluciones de movilidad cómodas e inteligentes que respondan a las necesidades individuales de los usuarios y a las circunstancias de cada momento».
No son solo los usuarios del transporte quienes se están adaptando y probando métodos distintos. Las empresas del sector del transporte están reinventando sus modelos de negocio para responder a la demanda cambiante. Las empresas de viajes compartidos, por ejemplo, están ampliando su papel para repartir comida y productos, no solo personas.
«Las empresas de VTC han cambiado de rumbo y sus conductores han pasado de transportar personas a repartir comida y productos. Como la gente se queda en casa y no puede salir, pedirá más al comercio electrónico y a los establecimientos de comida locales que les lleven los pedidos. Reconvertir vehículos para usarlos como vehículos de reparto también se ha vuelto habitual entre los proveedores de movilidad compartida», escribe Movmi en su blog.
2. Espacio libre
Una de las consecuencias imprevistas de los confinamientos a escala mundial es la repentina aparición de espacio en ciudades que antes estaban concurridas, congestionadas y abarrotadas. Las calles están vacías, las carreteras tranquilas, las aceras menos transitadas y el transporte público casi desierto. Aunque probablemente la gente volverá pronto a las calles, es probable que durante mucho tiempo el número total de personas en la calle disminuya.
Esto hace que el público y los responsables políticos sean más conscientes de la cuestión del espacio y de cómo aprovecharlo mejor. Si ahora hay mucho espacio, ¿cuál es la mejor manera de llenarlo en el futuro? Esto podría beneficiar a una gama más diversa de modos de transporte, con autoridades que prioricen los modos más respetuosos con el medio ambiente, más seguros o más económicos. De hecho, las ciudades ya están dando más espacio a la bicicleta como forma de desplazamiento más verde e individual.
«Nueva York está ganando espacio para ciclistas y usuarios de micromovilidad para acompañar el repentino paso del transporte público a modos de transporte individuales en sus calles. Bogotá (Colombia) ha añadido 76 kilómetros de carriles bici prácticamente de la noche a la mañana para acoger a más ciclistas y facilitar la distancia social. Ciudades como Ciudad de México y Londres están viendo los beneficios de muchos años de crecimiento de sus redes ciclistas y se disponen a convertir en permanentes las medidas ciclistas provisionales. Estos métodos de transporte individual relativamente nuevos han demostrado ser muy eficaces para mantener segura a la población en sus desplazamientos», escribe Movmi.
3. Bolsillos más ajustados
Empresas, gobiernos y particulares se verán sin duda afectados económicamente por la pérdida de ingresos por ventas, de recaudación fiscal y de salarios. Las quiebras y el paro ya se están disparando, y lo peor está por llegar. Esto pondrá el foco de todos en la gestión del presupuesto. El mejor trayecto ya no será el más rápido o el más fácil: para mucha gente será el más barato, y el MaaS tiene un papel vital para optimizar el gasto en el conjunto de los desplazamientos.
Como señala Kubitz: «La crisis tendrá consecuencias directas e indirectas. Al mismo tiempo que se nos permita volver a desplazarnos, puede que se esté notando el impacto económico. La gente, que en muchos casos apenas ha usado el coche durante meses, bien podría intentar ahorrarse los costes de tenerlo cuando empiece a apretarse el cinturón. Es difícil de prever ahora, pero esto podría traducirse en una demanda creciente de formas de MaaS, transporte inteligente y nueva movilidad».
«Con cierres cada vez más generalizados de los sistemas de transporte, los MSP [proveedores de servicios de movilidad] se están convirtiendo en la fuente de movilidad más fiable para personas y mercancías. Los MSP han estado a la altura del reto, no solo aumentando los servicios de reparto de comida, sino también reduciendo costes y creando alianzas de valor incalculable con organizaciones comunitarias que atienden a los más vulnerables. Las alianzas público-privadas son fundamentales para mantener la flota de servicios de movilidad funcionando de la forma más eficaz posible», escriben Sandra Caballero, especialista de proyectos de Movilidad Autónoma y Urbana, y Maya Ben Dror, responsable de Movilidad Autónoma y Urbana del Centre for the Fourth Industrial Revolution del Foro Económico Mundial.
Las alianzas público-privadas pueden crear servicios y modelos de negocio nuevos, más eficientes y rentables, que serán muy bien recibidos en la nueva era. Podría ser una consecuencia positiva del cambio de perspectiva provocado por la COVID-19.
4. La seguridad, ante todo
En el panorama del transporte del futuro, la seguridad de los usuarios será primordial si empresas y operadores quieren convencer al público de que vuelva a viajar. Al replantearse los sistemas de transporte desde la perspectiva de la seguridad, empresas y gobiernos tienen la oportunidad de rediseñar radicalmente toda su forma de operar.
«En el futuro, los operadores de transporte público tendrán que garantizar a los usuarios que no se contagiarán. Esto implica más limpieza, mamparas de protección, mejores filtros de aire y asientos menos juntos. La crisis también podría llevar a los proveedores de transporte a replantearse cómo prestan sus servicios en cada línea y en el conjunto de la red», escriben Enoch y Warren.
Esto supone una enorme oportunidad para el MaaS a la hora de ofrecer información que ayude a planificar trayectos seguros. La información detallada sobre el viaje, como los niveles de ocupación, el tiempo de trayecto e incluso la frecuencia de limpieza, puede utilizarse para evaluar el nivel de riesgo de cada trayecto y tomar mejores decisiones.
«Creo que el MaaS será más importante que nunca. El MaaS siempre ha girado en torno a la elección y las preferencias personales, y esto ha animado a la comunidad MaaS a dar a los viajeros los datos que necesitan para poder elegir rutas en las que saben que el transporte público irá menos lleno, o una ruta con más micromovilidad en el área urbana», afirma Andy Taylor, director de Estrategia de Cubic Transportation Systems.
John Nuutinen, CEO de SkedGo, afirma: «El cambio de comportamiento impulsará el desarrollo de nuevas prestaciones, funcionalidades, tecnologías y modelos de negocio, ya que los facilitadores del MaaS diseñarán soluciones con más énfasis en la aversión al riesgo, la capacidad de mitigar la responsabilidad legal y la sostenibilidad del negocio».
5. Compartir es cuidar
Ya vemos un esfuerzo más organizado por ofrecer datos a raíz del brote de COVID-19. En el Reino Unido, por ejemplo, el Departamento de Transporte e ITS UK colaboran para recoger «datos sobre el flujo de tráfico (recuento, no velocidad), los movimientos del tráfico, el aparcamiento y los desplazamientos en bicicleta y a pie» (…) «para ayudar a orientar la respuesta política del Gobierno al brote de COVID-19».
También puede haber una consecuencia del deseo del público de desplazarse menos: animar a la gente a compartir información sobre los trayectos que hace para poder agrupar actividades y repartir la carga.
Jenny Milne, directora de Desarrollo Estratégico de JLM, saca conclusiones de su experiencia personal: «Desde que volví a mi casa en una zona rural, he conseguido que me traigan fruta y verdura, pero nada más. El coche sigue siendo imprescindible para las compras y los medicamentos. Tenemos en casa a un niño con problemas de salud previos, así que preferiríamos no salir a las tiendas; si tuviéramos una verdadera oferta MaaS (servicios y personas), sin duda me beneficiaría. Pero todo depende de la información… si ahora supiera quién de mi comunidad va a dónde y cuándo, podría aprovecharlo para nuestras compras. Tengo la esperanza de que esto llegue y de que no volvamos a la “normalidad” de antes, y espero ver una nueva “normalidad” con más colaboración, más información y menos compartimentos estancos».
Incluso antes de la COVID-19, estaba claro que necesitábamos que operadores y autoridades compartieran más datos y de mejor calidad (estandarizados), en beneficio de todos los actores de la movilidad. Mirando el transporte a través de la lente de la pandemia, vemos una mayor necesidad de datos, por ejemplo en tiempo real y de ocupación.
Conclusión
Aunque está claro que la COVID-19 provocará cambios duraderos en el transporte, incluso después de que pase la crisis inmediata, el MaaS, como forma de pensar ágil, está bien situado para adaptarse a este cambio. Una parte importante del MaaS tiene que ver con la personalización, la transparencia y la localización, y son precisamente estas características las que ayudarán a que el MaaS sea la mejor herramienta para apoyar los modelos de transporte del futuro.
«El MaaS puede ser, y será, una de las soluciones a las que recurran ahora ciudades y regiones para ofrecer movilidad a su ciudadanía. Puede que no veamos modelos de suscripción a corto plazo, pero estoy firmemente convencido de que este momento de reflexión para ciudades y autoridades de transporte demostrará que una solución de movilidad pública y privada integrada será algo que la mayoría de la gente acogerá con agrado», afirma Taylor.
Nuutinen añade: «La movilidad como servicio puede aportar un valor único en un nuevo mundo marcado por la distancia social, el aumento del teletrabajo, los cambios en los medios de transporte y unos usuarios que recurren a opciones de transporte cada vez más variadas y dispares. Por eso es importante mantenernos centrados y positivos. Es algo que superaremos juntos, y nos hará más fuertes como sector».
Este artículo se publicó originalmente en SkedGo


