El fin de la ciudad pensada para el coche
Los vehículos diseñados para un uso compartido se adaptan mejor a una movilidad centrada en el usuario. Dicho de otro modo, debemos mover personas, no vehículos. Cuando entendamos este concepto, pondremos los vehículos al servicio de las personas.

En términos generales, el gran reto de la movilidad en Europa es normativo. Llevamos muchos años viviendo en un mundo centrado en el coche, en el que la movilidad depende sobre todo de tener y utilizar un vehículo. Solo ahora empezamos a plantearnos que las cosas podrían ser muy distintas si el software nos ayuda a convertir esta movilidad en un transporte compartido y multimodal. Por desgracia, en Europa no existe ninguna normativa que permita a las ciudades hacerlo de inmediato, así que esta transición será lenta. Sin embargo, la tecnología a demanda de Swvl puede ayudarnos a lograrlo antes.
Si nos fijamos en las grandes capitales europeas y en los retos a los que se enfrentan, vemos que muchas se construyeron con una extraordinaria visión de futuro. Ahora, sin embargo, se enfrentan al reto de superar la congestión y los atascos. Durante muchos años, nuestras ciudades se han construido en torno al coche. Darle la vuelta a esta situación exigirá no solo cambiar el urbanismo para que tenga en cuenta la movilidad más que nunca, sino también encontrar alternativas a los servicios de transporte actuales.
Los operadores de transporte público ya hacen un gran trabajo anticipándose y creando servicios de autobús a demanda que son, en la práctica, versiones híbridas de los autobuses de ruta y horario fijos. Por eso es muy importante diseñar una movilidad que descongestione las ciudades y que sea mucho más rápida, cómoda y accesible para todos.
La movilidad no puede abordarse como la hemos entendido hasta ahora. Debe ser mucho más sostenible en todos los sentidos: no solo ambiental o socialmente, sino también económicamente. Siempre hemos entendido la movilidad pública como un servicio deficitario. En muchos casos, esta idea nos ha llevado a aceptar como normales servicios con grandes pérdidas. Ahora, sin embargo, es el momento de plantear la sostenibilidad desde estos tres puntos de vista, y los vehículos compartidos son la respuesta.
Si sabemos cómo plantear el uso de los vehículos compartidos, serán mucho más eficientes. Todo se reduce a las personas. Los vehículos de uso compartido pueden estar mucho más orientados a una movilidad centrada en el usuario. Dicho de otro modo, debemos mover personas, no vehículos. Cuando empecemos a entender este concepto, por fin pondremos los vehículos al servicio de las personas, y no al revés.


