La «canibalización» en la movilidad
Hoy en día, los modelos de transporte se han multiplicado y diversificado, desde los modos individuales hasta los sistemas colectivos. Los modos personales dominantes siguen siendo el coche privado y la moto, seguidos de la bicicleta y el taxi.

Nuevos competidores del sector del transporte han iniciado una batalla contra los modos tradicionales con el objetivo de dominar y monopolizar, directa o indirectamente, los futuros modelos que los sustituyan. Por desgracia, esta llegada de competencia no se traduce necesariamente en una mejor movilidad para todos. La coordinación y el respeto de ciertas reglas por todas las partes siguen siendo clave para lograr un ecosistema de movilidad eficiente, sostenible e inclusivo.
Hoy en día, los modelos de transporte se han multiplicado y diversificado, desde los modos individuales hasta los sistemas colectivos. Los modos personales dominantes siguen siendo el coche privado y la moto, seguidos de la bicicleta y el taxi. Los autobuses, los trenes y los tranvías siguen teniendo una fuerte presencia dentro de los sistemas de transporte colectivo, aunque modos emergentes como el coche compartido, los VTC y el microtransporte ganan cuota de mercado a medida que se desarrollan estos nuevos tipos de transporte colectivo no público.
Para desplazarnos, todos podemos hacerlo por nuestra cuenta o compartiendo un vehículo con otras personas. Existe una interacción entre todos los modos que depende de su proximidad, su precio y su disponibilidad, pero también de las preferencias personales y de otros factores como el tiempo. Por ejemplo, si el transporte público es gratuito, atrae sobre todo a nuevos pasajeros que de otro modo habrían hecho a pie trayectos cortos. Y cuando llueve, la gente suele dejar la bicicleta en casa y coger el coche. Cada vez hay más pruebas de que la aparición de las nuevas empresas de VTC le quita pasajeros al transporte público.
En este contexto, se dice que los distintos modos se «canibalizan» entre sí. Aunque es sin duda una palabra de moda, apunta a una cuestión importante: la movilidad es un sistema que necesita coordinación para no convertirse en una carrera competitiva ciega en la que la cuota de mercado prime sobre cualquier otra consideración.
La coordinación en este nuevo ecosistema de movilidad es fundamental por varias razones:
- El espacio. Es un recurso escaso, sobre todo en las zonas urbanas densas, y los coches tienen un efecto perjudicial en este sentido, especialmente si llevan un solo ocupante y necesitan aparcar. El impacto de los nuevos servicios de micromovilidad sin base fija plantea preocupaciones similares.
- Las infraestructuras solo pueden soportar un número limitado de vehículos circulando a la vez. Son preferibles los vehículos que pueden transportar a más personas por tramo de calle o de vía.
- El acceso a la movilidad está relacionado con la inclusión social. Solo si las personas pueden desplazarse en un tiempo razonable y a un precio asequible, independientemente de su riqueza o de su posición social, tendrán movilidad social y podrán mejorar sus ingresos.
- El impacto del transporte también puede medirse en términos de seguridad, sostenibilidad y salud pública. Esto es especialmente relevante en el caso de los servicios de cero emisiones y de otros modos activos, como caminar o ir en bicicleta, que tienen un claro impacto positivo en la salud pública y la forma física.
- La competencia entre modos y dentro de cada modo es bienvenida, porque mejora la facilidad de uso y la eficiencia en costes. Sin embargo, debe coordinarse y regularse teniendo en cuenta estos factores.
Poner en marcha un servicio compartido a demanda con estos criterios implica un enfoque decididamente colaborativo. En concreto, debe buscar sacar coches privados de la calle sin competir ni con las líneas de autobús existentes ni con los modos activos. También debe ofrecer una movilidad más flexible a quienes dependen de un modo de transporte compartido o lo prefieren.
En Shotl nos guía la convicción de que hay que evitar la canibalización en el mercado de la movilidad. Entendemos que la única forma de conseguirlo es trabajar mano a mano con las autoridades públicas y con los operadores existentes. Ejemplos de estas colaboraciones son los nuevos servicios de autobús a demanda que estamos ayudando a poner en marcha en Málaga, Vallirana y Montbéliard.


