La necesidad de animar a los conductores a dejar el coche
A veces, como conductor, me siento amenazado por lo que oigo sobre la comodidad de tener coche.

Me considero un ciudadano concienciado y quiero dejar de usar el coche y venderlo en cuanto encuentre una alternativa adecuada. En cualquier caso, la libertad que ofrece hoy en día es bastante limitada por las restricciones de la COVID-19. También ayuda que mi coche empiece a tener los problemas propios de cualquier máquina que envejece y que ya casi me tutee con mi mecánico.
Ahora hay una carrera por ser la sociedad más verde, limpia y amable con la comunidad. Las políticas de la UE para alcanzar los objetivos de emisiones son cada vez más estrictas y ambiciosas. Las ciudades peatonalizan sus centros e imponen peajes e impuestos sobre los combustibles y los coches; los municipios más pequeños también suben las tarifas de aparcamiento y los peajes. Al mismo tiempo, los lobbies de automovilistas exigen aparcamiento gratuito en los nodos de transporte público para poder hacer frente a todo esto, y los negacionistas del cambio climático denuncian un ataque a las libertades individuales. Y lo más extraño de todo es que soy capaz de entenderlos a todos…
Desincentivar la propiedad del coche funciona, básicamente, haciendo que sea cada vez más incómodo y, por tanto, menos atractivo para quienes se plantean comprar o alquilar uno, pero estas medidas también deberían funcionar con quienes ya conducen. Entonces, ¿estamos animando a los conductores a dejar el coche o no?
Bueno, también hay iniciativas de las autoridades de transporte, las plataformas y proveedores MaaS, los ayuntamientos y las administraciones regionales y estatales centradas en ofrecer a esos conductores alternativas cómodas, asequibles y fiables, como mejores servicios e infraestructuras de transporte público, nuevos modos de movilidad, aparcabicis, carriles y aparcamientos seguros, etc.
Sin embargo, los lugares donde es más difícil aplicar estos enfoques más amables son las zonas periurbanas con baja densidad de población. Allí la financiación es un gran problema por la baja demanda de transporte público y, por tanto, por los bajos ingresos para sostener los costes operativos de alternativas al coche.
Por eso Shotl quiere salvar la situación aportando más comodidad y cubriendo el espacio entre el transporte público y el vehículo privado con el transporte compartido a demanda. Confiamos en que nuestra solución sea lo bastante atractiva como para convencer a conductores como yo de deshacernos del coche de una vez por todas. ¡Juntos podemos conseguirlo!


