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Los retos de movilidad en los parques empresariales

En las zonas industriales, un servicio de transporte con recorridos y horarios fijos que funcione exactamente igual que un autobús de gran ciudad suele ser muy ineficiente y necesita fuertes subvenciones.

Gerard Martret
· 3 min de lectura
Vista aérea de un aparcamiento lleno de hileras de coches junto a una vía de tren

En los últimos años, Shotl ha digitalizado la movilidad colectiva con un sistema de gestión de la movilidad que permite a los operadores de transporte público ofrecer servicios de autobús flexibles y a demanda. En un entorno de muy baja densidad, es un sistema relativamente sencillo: los usuarios que necesitan desplazarse por zonas residenciales, periferias o pequeños municipios tienen libertad para hacerlo.

Fuera de las ciudades, las zonas industriales son también un caso de uso evidente. En ellas, un servicio de transporte con recorridos y horarios fijos que funcione exactamente igual que un autobús de gran ciudad suele ser muy ineficiente y necesita fuertes subvenciones. Además, en los parques empresariales no suele haber sitio para aparcar durante el día, y sobra por la tarde. En estos lugares, donde el aparcamiento escasea y la densidad de usuarios no es alta, es mucho más práctico crear sistemas que induzcan la demanda.

Los autobuses a demanda se ajustan mejor a las necesidades de los usuarios y funcionan prácticamente como un taxi. Esto induce demanda, porque los usuarios dejan de tener la sensación de estar adaptándose a una infraestructura que solo funciona en determinadas horas. Al contrario, es el sistema el que se adapta a las necesidades de movilidad del usuario. Funciona de forma reactiva: cuando quieres viajar, conoces automáticamente los tiempos de espera, de recogida y de llegada, teniendo en cuenta la demanda histórica y los posibles cambios de recorrido que puedan producirse por el camino. La experiencia se centra en el usuario y, de este modo, podemos atraer a quienes usan el vehículo privado hacia sistemas de transporte compartido.

Uno de estos casos de uso lo implantó Shotl para los trabajadores del aeropuerto de Múnich. Sustituimos una flota de 70 vehículos de empresa por solo tres furgonetas lanzadera, conducidas por personal del aeropuerto, que trasladaban a los empleados entre terminales, edificios de carga, oficinas, etc. (más información aquí). También en Alemania, Shotl desplegó con éxito una operación a demanda de 15 vehículos en la ciudad de Wolfsburgo, que, al fin y al cabo, funciona como un enorme parque empresarial. Estos ejemplos demuestran que la movilidad en las zonas industriales puede organizarse muy bien con solo unos pocos vehículos a disposición de todos.

¿Y cómo podemos conectar capilarmente los parques empresariales con las ciudades? En estas zonas ya no encontramos solo fábricas o empresas; hoy en día acogen todo tipo de servicios, desde gimnasios hasta centros comerciales, y se han convertido en una verdadera extensión de la ciudad. Por eso es más necesario que nunca cambiar el modelo de movilidad para que dependa menos del vehículo privado.

La respuesta está en los datos. Cada día se recogen cantidades enormes, y es necesario analizarlos para ver cómo influyen en la vida de las personas: el acceso al empleo, a la educación, a la sanidad, etc. En el sector de la movilidad todo el mundo intenta cambiar el modelo, pero, aunque no dejan de aparecer nuevas empresas, es necesario compartir los datos para que todos salgan beneficiados. Porque, aunque pueda haber segmentación del mercado, no puede haber segmentación de la demanda. Y es este concepto el que va a revolucionar de verdad el modelo de transporte.

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