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Por qué los datos son clave para gestionar eficazmente una crisis

Quien extrae los datos es el rey. Y ahora que el mundo sale de su encierro tras el cierre por la COVID-19, una gestión inteligente de los datos será vital para afrontar los retos de la «nueva normalidad».

Osvald Martret
· 4 min de lectura
Pasajeros esperando en el andén mientras se acerca un tranvía en el centro de la ciudad

Vivimos una fiebre del oro del siglo XXI en la que la información es la nueva moneda y quien extrae los datos es el rey. Y ahora que el mundo sale de su encierro tras el cierre por la COVID-19, una gestión inteligente de los datos será vital para afrontar los retos de la «nueva normalidad».

Los consumidores empezaban a darse cuenta del valor de sus datos y de lo poco que pueden reclamar sobre ellos. Ahora, para proteger la salud pública y salvar la economía, se les pide que acepten una mayor vigilancia.

Cuando llegó la pandemia, la falta de datos y de sistemas obligó a una respuesta única para todos: poblaciones enteras en cuarentena y todos los negocios cerrados salvo los esenciales. Para determinar quién puede volver a desplazarse con seguridad, algunos países utilizan ahora apps de seguimiento sanitario o códigos QR personalizados para un enfoque más adaptado. Para evaluar si se cumplen las medidas de distancia social, hay quien propone ir más allá y analizar datos de movilidad agregados y anónimos de los teléfonos móviles para entender nuestros desplazamientos.

Si te suena un poco a «Gran Hermano», no eres el único. Human Rights Watch advierte de los peligros de que los gobiernos, sobre todo los que tienen un historial deficiente en derechos humanos, accedan a grandes cantidades de datos de la ciudadanía, y de la tendencia a que las medidas de emergencia se mantengan incluso cuando la emergencia ha pasado. Reconoce, sin embargo, que a grandes males, grandes remedios, y parece que la opinión pública está de acuerdo.

La otra cara de la moneda es que la explotación de datos tiene muchas ventajas, sobre todo para un transporte público de talla única, esencial para que la gente vuelva al trabajo. Frente a la tendencia hacia soluciones de movilidad personalizadas y basadas en datos en el transporte privado o a demanda, los servicios públicos siguen siendo bastante «analógicos». Algunas ciudades han adoptado tarjetas de transporte personales, tarjetas bancarias o smartphones que se validan tanto a la entrada como a la salida, lo que aporta muchísimos datos sobre el comportamiento y el perfil de los usuarios. Sin embargo, otras siguen usando billetes no personales que solo se validan a la entrada y que solo cuentan una parte de la historia.

Ahora, bajo presión para adaptar los servicios, las autoridades necesitan poder prever la demanda y responder a ella para garantizar la distancia social, por ejemplo controlando el número de pasajeros a bordo. Pero, aunque los conductores pueden ver fácilmente cuándo un autobús está lleno, es más difícil calcular la mitad o un tercio de su capacidad. Por eso Shotl está trabajando en una app que permite a los conductores sumar y restar pasajeros y automatizar el control de aforo. Los datos se envían a una base de datos central que ofrece una imagen en tiempo real de dónde se alcanza o se supera la capacidad, para que los responsables puedan ajustar el número de vehículos a la demanda cambiante.

Una segunda fase del proyecto pondrá esta información a disposición de los pasajeros para que sepan si podrán, o querrán, subir a un vehículo que se acerca. Una última fase prevé la reserva y el pago a través de la app y que los conductores puedan bloquear asientos vacíos entre pasajeros.

Gestionados de forma segura y ética, los grandes conjuntos de datos no personales pueden facilitar soluciones más sofisticadas y respuestas a la crisis adaptadas en todos los ámbitos. En el transporte, compartir más datos nos permitiría a todos ver el conjunto, en lugar de que cada actor se centre en su área concreta, ayudaría a identificar y eliminar ineficiencias de los modelos actuales, acabaría con las conjeturas al prever la demanda y permitiría servicios más específicos y sostenibles.

Con este fin, son bienvenidas iniciativas como Data4PT, de la UITP, que busca promover el intercambio de datos de transporte. La política de Shotl es compartir todos nuestros datos con nuestros clientes, pero entendemos que algunos proveedores teman perder su ventaja competitiva si los comparten con la competencia. Alcanzar una «utopía de la información» significa, por tanto, crear un clima en el que una mayor cooperación nos beneficie a todos, y especialmente a nuestros pasajeros.

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