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¿Se puede convencer a la gente de que deje el coche en casa para ir a trabajar?

Varias ciudades están probando distintos incentivos para reducir el número de coches. Sin embargo, no hay una fórmula mágica, y las iniciativas solo funcionarán si existen alternativas viables.

Osvald Martret
· 4 min de lectura
Tráfico denso en una autovía de varios carriles al atardecer

Varias ciudades están probando distintos incentivos para reducir el número de coches. Sin embargo, no hay una fórmula mágica, y las iniciativas solo funcionarán si existen alternativas viables.

Se calcula que la contaminación atmosférica mata a 7 millones de personas al año en todo el mundo, y los vehículos son una de las principales fuentes de emisiones de CO2. Reducir el número de coches es, por tanto, esencial para hacer frente a la terrible combinación de falta de espacio urbano, crisis climática y carga para la salud pública. Con este fin, el Reino Unido está probando créditos de movilidad que pueden usarse en el transporte público o en sistemas de bicicleta y coche compartidos a cambio de que los conductores achatarren sus vehículos más antiguos.

Las autoridades de transporte de todo el mundo llevan tiempo probando iniciativas similares, como abonos de transporte con descuento o subvencionados, programas de ir al trabajo en bici y viajes compartidos. Ahora, Estados Unidos está experimentando incluso con la «gamificación» de los desplazamientos al trabajo. Los usuarios de la app Incentrip reciben puntos que pueden canjear por créditos de transporte, vales regalo o dinero cuando eligen modos de transporte o rutas más respetuosos con el medio ambiente.

El desplazamiento al trabajo es algo ineludible para mucha gente, así que las empresas están en buena posición para animar a sus empleados a dejar el coche. Entre las opciones están ofrecer incentivos públicos libres de impuestos como parte de los beneficios para empleados, organizar coche compartido o aplicar el «parking cash-out» (ofrecer a los empleados el valor en efectivo de su plaza de aparcamiento).

Aunque reducir el número total de coches es el objetivo último, la ocupación media de un coche es de solo 1,2 personas, así que los viajes y el coche compartidos ayudan al aumentar la ocupación. Además de las iniciativas empresariales o municipales, las empresas de coche compartido entre particulares ofrecen a los conductores un incentivo económico por llevar pasajeros. Sin embargo, a la gente le cuesta por naturaleza compartir espacio con desconocidos, y el transporte de ocupación múltiple puede tener dificultades para fidelizar a largo plazo.

Para que cualquier iniciativa de movilidad sostenible tenga éxito, apelar simplemente a nuestra buena voluntad invocando el cambio climático o los riesgos para la salud rara vez funciona. Para renunciar a la comodidad del coche, la gente necesita sacar algo a nivel personal. Para algunos, la recompensa puede tener que ser más que económica: por ejemplo, la motivación añadida de hacer que la experiencia de juego sea competitiva.

Sea cual sea el incentivo, no es realista esperar que la gente renuncie al coche sin alternativas asequibles y flexibles. Por desgracia, en muchas ciudades el transporte público está tan deteriorado y es tan poco fiable que para mucha gente es la última opción. Siendo realistas, pocas personas elegirán habitualmente un trayecto más largo, más incómodo o más frustrante si valoran su tiempo más que cualquier recompensa.

Los programas también deben responder a todas las necesidades y preocupaciones de quienes se desplazan al trabajo. Por ejemplo, garantizar un viaje gratuito de vuelta a casa en caso de horas extra imprevistas o emergencias da tranquilidad a quienes van al trabajo sin coche. Del mismo modo, los programas de ir al trabajo en bici resultan más atractivos cuando hay instalaciones como aparcamiento seguro o duchas.

Desincentivar es otra pieza del rompecabezas: ciudades de todo el mundo también experimentan con medidas como los peajes urbanos o por emisiones y la reducción del aparcamiento para sacar coches de las calles y hacer que conducir resulte menos atractivo.

Sin embargo, no hay una fórmula mágica, y la solución probablemente sea una combinación de iniciativas. El verdadero cambio llegará cuando la gente tenga alternativas viables que compitan con la comodidad del coche. Servicios como Shotl On-demand Shuttles pueden ayudar colaborando con los proveedores de transporte público para complementar servicios poco frecuentes o poco flexibles o cubrir necesidades no atendidas, por ejemplo en comunidades rurales. También mejorando la conectividad de primera y última milla y conectando las zonas residenciales con el transporte público. Sin embargo, aunque el sector privado tiene un papel que desempeñar, los gobiernos deben seguir ofreciendo incentivos a empresas y particulares y comprometerse a invertir en infraestructuras de transporte y en su mantenimiento.

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