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Suscripciones de movilidad: ¿qué puede aprender el transporte de Netflix?

Pensemos en Netflix, iTunes y los nuevos bancos digitales como Revolut. Si esto pudiera aplicarse también a la movilidad, podría animar a la gente a elegir un transporte más sostenible.

Gerard Martret
· 4 min de lectura
Mano sosteniendo un móvil con la app de Shotl, rodeado de gráficos futuristas de interfaz

La forma en que accedemos a los servicios está cambiando. De la música al cine, e incluso la banca, las tarifas planas y las suscripciones están sustituyendo al pago por uso. Pensemos en Netflix, iTunes y los nuevos bancos digitales como Revolut. Si esto pudiera aplicarse también a la movilidad, podría animar a la gente a elegir un transporte más sostenible. Sin embargo, las autoridades de transporte siguen rezagadas a la hora de introducir tarifas que fomenten y premien la fidelidad de los clientes.

Las suscripciones al transporte no son nada nuevo. En muchos países existen abonos de transporte público de precio fijo con viajes ilimitados. Y los sistemas de bicicleta, coche o patinete compartidos suelen funcionar por suscripción, con distintos paquetes que ofrecen diferentes niveles de acceso. Lo que sí es más novedoso es su aplicación al transporte multimodal, lo que se conoce como movilidad como servicio (MaaS).

El MaaS supone una planificación de rutas, un sistema de billetes y un pago totalmente integrados, accesibles a través de una única plataforma o app, es decir, sin que los usuarios tengan que tratar con varios proveedores. Con un mercado mundial que se prevé que alcance entre 2.000 y 5.000 millones de dólares en la próxima década, y con unas ciudades centradas en el coche que no son sostenibles, varios países trabajan para implantarlo.

En Helsinki, la app Whim de MaaS Global ofrece paquetes que van del pago por uso a las suscripciones mensuales ilimitadas. En Londres, Citymapper lanzó hace poco una tarjeta de transporte por suscripción que cubre transporte público, bicicletas y taxis, y quiere incorporar patinetes y carsharing en el futuro. En Singapur, la app de transporte multimodal Zipster empezará a ofrecer paquetes de suscripción a principios de 2020, y Sídney también está probando suscripciones MaaS personalizadas. Sin embargo, para que el sueño se haga realidad en todo el mundo, tienen que ocurrir dos cosas:

En primer lugar, el uso del coche en la ciudad tiene que resultar mucho menos viable, algo en lo que ya trabajan muchas ciudades. En segundo lugar, el MaaS debe cubrir ese hueco con una cobertura geográfica y horaria amplia y sin fisuras que responda a la mayoría de las necesidades de movilidad de los usuarios.

Comprometerse con una suscripción es un acto de fe y una apuesta (¿cuántos pagamos un gimnasio al que no vamos?). Por eso, los usuarios solo se suscribirán tras usar los servicios pagando por trayecto durante un tiempo, cuando estén seguros de contar con transporte a demanda en cualquier momento y lugar. En pocas palabras, cuando el MaaS rivalice con la comodidad que se atribuye al coche. Por eso funciona mejor cuando cubre necesidades fijas, como el desplazamiento diario al trabajo o la conectividad de primera y última milla, por ejemplo conectando zonas suburbanas con los nodos de transporte.

Es posible que las suscripciones MaaS se conviertan en lo habitual, pero hará falta innovación continua, alianzas público-privadas y voluntad de colaborar por parte de las autoridades para que las soluciones sean plenamente eficaces. En un mundo ideal, las startups, con libertad para innovar y flexibilidad para adaptarse, pueden ofrecer soluciones tecnológicas a las autoridades de transporte para mejorar las infraestructuras y los servicios. Por ejemplo, la tecnología de Shotl se está utilizando para digitalizar y operar a demanda los minibuses de barrio en Barcelona.

El acceso a los datos de los usuarios también es esencial para que las entidades públicas y privadas entiendan cómo se mueve la gente, identifiquen huecos en el mercado y adapten sus servicios y productos en consecuencia. En una decisión con visión de futuro, el gobierno de Nueva Gales del Sur ha hecho públicos los datos de transporte para ayudar a fomentar la innovación. Sin embargo, muchos datos están celosamente guardados por un puñado de empresas de internet o de redes sociales, y el acceso es más difícil.

Las suscripciones MaaS pueden fomentar un mayor uso del transporte sostenible. Pero, para ello, el transporte multimodal debe estar totalmente integrado y ser accesible a través de una única plataforma, igualando la comodidad del coche en la mente de los usuarios. Shotl sigue colaborando con entidades públicas y privadas para hacerlo realidad y crear las condiciones para que florezca la innovación.

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