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Vehículos eléctricos: más limpios, más verdes y… ¿a demanda?

Las ventas de vehículos eléctricos siguen creciendo año tras año, pero aún queda camino para que superen a los de combustión. Ahora, las nuevas furgonetas eléctricas podrían abrir oportunidades para un transporte local más limpio.

Osvald Martret
· 4 min de lectura
Cable de carga conectado a la toma de un coche eléctrico

Las ventas de vehículos eléctricos siguen creciendo año tras año, pero aún queda camino para que superen a los de combustión. Ahora, las nuevas furgonetas eléctricas podrían abrir oportunidades para un transporte local más limpio.

Para muchos países, la transición al vehículo eléctrico (VE) es clave para cumplir los objetivos de vehículos de cero emisiones. Los nuevos mandatos energéticos, los incentivos fiscales y una normativa de emisiones más estricta han contribuido a que el parque mundial de coches eléctricos pase de 17.000 en 2010 a 7,2 millones en 2019 (aunque sigue representando solo el 1 % del parque mundial). El noventa por ciento de las ventas se concentra en China, Europa y Estados Unidos, y China acumula el 47 % del total mundial.

La micromovilidad eléctrica también ha explotado en los últimos años. Los patinetes, bicicletas y ciclomotores eléctricos compartidos han proliferado en más de 600 ciudades de más de 50 países y representan una saludable cuota del 25 % del mercado mundial de vehículos de dos ruedas. China vuelve a liderar este ámbito gracias a la prohibición de los vehículos de dos ruedas de combustión en muchas ciudades. También es pionera en la electrificación de autobuses, y lugares como Santiago de Chile, que también tiene una mala calidad del aire y mucha gente que mover, están siguiendo su ejemplo.

Sin embargo, siguen existiendo barreras importantes para la adopción masiva en los vehículos más grandes, como el coste. Aunque los VE son más sencillos de fabricar que los de combustión, pasar a producirlos a gran escala implica reconvertir plantas y reciclar profesionalmente a los trabajadores, lo que exige inversión y un acto de fe. Queda por ver si los fabricantes aprovecharán la recesión que se avecina para reorientarse hacia el eléctrico o se atrincherarán en los motores tradicionales. En cualquier caso, cabe esperar que las medidas de recuperación de los gobiernos tras la pandemia impulsen, en lugar de frenar, la transición hacia una mayor eficiencia y electrificación de los vehículos.

Después del coste, preocupan la capacidad de las baterías, la autonomía, la velocidad de carga y la disponibilidad de puntos de recarga. Actualmente, la mayoría de los cargadores están en el trabajo o en casa, aunque algunos gobiernos trabajan para instalar más puntos públicos u obligar a incluirlos en los edificios nuevos. Y aunque la tecnología y la capacidad de las baterías siguen mejorando, la retirada gradual de algunas ayudas puede hacer que los consumidores esperen a ver si los próximos modelos ofrecen más por su dinero.

Un anuncio reciente de PSA, que fabrica para Citroën, Peugeot, DS, Opel, Vauxhall y Toyota, sugiere que quien esté pensando en comprar una furgoneta haría bien en esperar. La empresa está electrificando su gama con prestaciones que rivalizan con las versiones de combustión, incluida una nueva autonomía máxima de 330 km con una batería de 75 kWh. Como el 83 % de los usuarios de PSA recorre menos de 200 km al día, la empresa confía en que estas nuevas furgonetas eléctricas cumplirán, nunca mejor dicho, con el reparto.

La empresa también fabrica una furgoneta de pasajeros de 9 plazas que creemos que tiene aplicaciones interesantes para el microtransporte compartido. Shotl aporta actualmente la tecnología del nuevo servicio Carles en Sant Cugat (Barcelona), nuestra ciudad: dos furgonetas que ofrecen transporte local, compartido y a demanda. Creemos que el transporte público es más fácil de gestionar y más rentable cuando los vehículos de alta capacidad con asientos vacíos se sustituyen por minibuses más pequeños y frecuentes. Reconocemos, sin embargo, que pasarse a los minibuses eléctricos sigue siendo demasiado caro para algunas autoridades de transporte. Pero, si usáramos furgonetas eléctricas, podríamos resolver el reto de tener más vehículos compartidos en circulación sin aumentar la contaminación.

En Shotl tenemos claro que el futuro de la movilidad es compartido, eléctrico y autónomo, y por eso también colaboramos con Sensible4 para probar autobuses eléctricos, autónomos y a demanda en Finlandia dentro del proyecto FABULOS. También creemos que las autoridades de transporte pueden, y deben, abrir el camino. La compra pública es un gran punto de partida, ya que permite a las autoridades mostrar la tecnología a la ciudadanía y, al mismo tiempo, garantizar a la industria pedidos a gran escala que mejoran las economías de escala y abaratan los costes. Por eso nos entusiasma el anuncio de PSA y esperamos ver a Carles y otros servicios pasarse al eléctrico en un futuro próximo.

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