Carles: un nuevo concepto de movilidad para la Europa suburbana
En las zonas de baja densidad, los servicios rápidos y conectados deben prestarse con un modo de transporte adaptable y capaz de llegar rápidamente a cada casa siempre que se necesite.

La movilidad suburbana no puede distribuirse con eficacia mediante autobuses de ruta fija, trenes o metros: en las zonas de baja densidad, los servicios rápidos y conectados deben prestarse con un modo de transporte adaptable y capaz de llegar rápidamente a cada casa siempre que se necesite.
Los investigadores de la movilidad llevan muchos años estudiando el comportamiento en el transporte. Sus conclusiones muestran que la gran mayoría elegimos el coche (y, por lo general, el vehículo con un solo ocupante) por razones lógicas, independientemente de la congestión, ya que el automóvil ofrece rapidez, adaptabilidad (según la duración y el destino del trayecto), comodidad, privacidad y seguridad.
El transporte público tradicional de ruta fija, en cambio, es mucho más lento a la hora de conectar origen y destino (por el tiempo de espera del vehículo y el de recorrer todas las paradas necesarias por el camino), rígido (cubre un número predeterminado de rutas), menos agradable que el coche privado y ofrece menos autonomía y seguridad. Por eso, el precio asequible del billete subvencionado queda superado por sus numerosas desventajas, sobre todo en las zonas más dispersas.
El transporte público no ha tenido mucho éxito a la hora de sacar a la gente de sus coches. No es porque todos tengamos una absurda «historia de amor con nuestro coche», sino porque el transporte público convencional está diseñado para la distribución densa y concéntrica del suelo de las grandes ciudades, lo que lo hace inadecuado para la geografía particular de los municipios más pequeños. Para que resulte útil en estos entornos, hay que repensar la movilidad pública para que ofrezca más de las ventajas que todos obtenemos del automóvil.
Para abordar este problema, Shotl ha participado en una nueva iniciativa llamada Carles, que pretende resolver la conectividad local de Sant Cugat, un próspero municipio a solo 20 km de Barcelona, con un bonito entorno natural y un centro muy agradable para pasear, que se ha convertido en un lugar privilegiado para familias acomodadas que buscan una vida más tranquila y con más espacio. Como resultado, el municipio tiene un extenso territorio lleno de casas y pequeños bloques de pisos, lo que obliga a sus habitantes a depender del coche a diario.
Carles es un nuevo piloto de servicio de transporte público a demanda creado en colaboración con el Ayuntamiento de Sant Cugat del Vallès y la empresa de transporte local Moventis, que pretende desplegar una nueva capa de transporte a medio camino entre el autobús y el coche privado. La prueba empezó el 10 de julio con el objetivo de reforzar la red de autobuses existente gracias a una flota de 4 furgonetas de pasajeros con rutas flexibles, que conectan cada hogar con el centro del municipio, sus servicios y comercios y sus estaciones de tren.
Partiendo de la hipótesis de que un servicio de furgonetas que conecte todas las viviendas podría ofrecerse con un coste neto para el contribuyente menor que el del servicio de autobús actual, el Ayuntamiento de Sant Cugat quiere explorar nuevas formas de reducir el elevado volumen de tráfico, que ha ido creciendo en los últimos años y se ha agravado mucho en la actual pospandemia. Carles conectará entre sí todas las paradas de autobús de forma dinámica, sin horarios ni rutas fijas. El resultado es un servicio de transporte «de parada a parada» con furgonetas que, en comparación con el autobús actual, pueden circular más rápido, garantizar un asiento a cada persona y ofrecer tiempos de espera mínimos y sin transbordos.
Carles es capaz de convertir el problema de «muchos a muchos» en una situación de «pocos a pocos», agrupando a los usuarios locales en grupos de 2 a 4 pasajeros que viven cerca o que hacen el mismo recorrido. Gracias a las capacidades innovadoras desarrolladas por Shotl, Carles podrá ofrecer servicios a demanda y aprovechar las furgonetas como alternativa al coche privado para los desplazamientos locales diarios.
Suponiendo que la economía de estos vehículos sea viable, el apoyo del Ayuntamiento de Sant Cugat mediante políticas que permitan que vehículos más pequeños presten transporte colectivo es un factor crucial para ampliar el alcance de este nuevo modelo a medida que se vuelve comercialmente atractivo.



