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La movilidad como servicio despega en los aeropuertos

A medida que crece la conciencia sobre la crisis climática, también aumenta el escrutinio sobre el sector de la aviación. Pero, aunque muchos buscan soluciones en el aire, también hay oportunidades en tierra para hacer más sostenibles los aeropuertos.

Gerard Martret
· 3 min de lectura
Avión estacionado en una puerta de embarque mientras el personal de tierra y un camión cisterna lo atienden

A medida que crece la conciencia sobre la crisis climática, también aumenta el escrutinio sobre el sector de la aviación, que ha crecido enormemente en los últimos 20 años. Pero, aunque muchos buscan soluciones en el aire, también hay oportunidades en tierra para hacer más sostenibles los aeropuertos.

Todavía no está claro cómo afectará el actual brote de COVID-19 al crecimiento del sector aéreo a corto plazo. Sin embargo, antes de la crisis, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) preveía con seguridad que el número de pasajeros se duplicaría hasta alcanzar los 8.200 millones entre 2018 y 2037. Se espera que la mayor parte del crecimiento proceda de las economías emergentes de Asia-Pacífico. Con él llegan empleos y enormes beneficios económicos, pero también retos importantes en cuanto a emisiones y a las infraestructuras necesarias para absorber la creciente demanda.

La aviación ya representa alrededor del 2 % de las emisiones mundiales, una cifra que podría aumentar entre un 300 % y un 700 % de aquí a 2050 si no se frena significativamente el crecimiento. Impulsadas por la creciente demanda social y por las exigencias de los acuerdos internacionales, tanto las aerolíneas como los aeropuertos están haciendo esfuerzos para reducir su huella ambiental. Sobre la mesa está de todo, desde innovaciones como los biocombustibles y los aviones eléctricos hasta objetivos más inmediatos, como edificios energéticamente eficientes y un menor consumo de agua.

Los ecologistas y los medios suelen centrar su atención en los propios aviones o en la construcción de nuevas pistas. Sin embargo, es menos conocido que casi la mitad de las emisiones de un aeropuerto, más allá de los vuelos, procede del transporte terrestre que usan el personal y los pasajeros para ir y volver. Estos desplazamientos por tierra también afectan a la calidad del aire y a la congestión en los alrededores.

Los aeropuertos suelen estar alejados de las zonas residenciales para reducir la contaminación atmosférica y acústica, pero eso puede hacer que sea más difícil llegar a ellos. Aunque a menudo tienen buenas conexiones de transporte con el centro de la ciudad, estas son menos útiles para el gran número de trabajadores y pasajeros cuyo trayecto empieza o termina en otro lugar. Si a eso sumamos la dificultad de manejarse con rutas, horarios y billetes desconocidos para los visitantes, no es de extrañar que los vehículos de baja ocupación, como el coche privado, el taxi o los VTC, sean a menudo el transporte preferido. Sin embargo, todos ellos pueden aumentar la congestión y la contaminación, así que los esfuerzos por reducir la huella de carbono global de la aviación deben tener en cuenta el conjunto y mirar más allá del propio aeropuerto.

Los vehículos eléctricos o autónomos, adecuados respectivamente para distancias cortas o rutas fijas, pueden ser una respuesta. Sin embargo, su adopción masiva todavía está lejos, y ninguno de los dos resuelve la congestión si el número total de vehículos en las carreteras sigue siendo el mismo. Aun así, ofrecen beneficios inmediatos cuando se usan para el transporte terrestre del personal y los pasajeros dentro del aeropuerto y en sus alrededores.

Aquí también hay una oportunidad para la movilidad como servicio (MaaS). Las lanzaderas a demanda con rutas dinámicas, con billetes y pagos integrados y cómodos, pueden permitir a pasajeros y empleados pasar sin complicaciones al transporte público o incluso compartir trayectos hacia destinos cercanos. El MaaS también puede ofrecer soluciones para los desplazamientos dentro del aeropuerto, y Shotl aporta actualmente la tecnología de los servicios ShuttleMe compartidos a demanda para los empleados del aeropuerto de Múnich.

Hablar de viajes aéreos sostenibles puede sonar a contradicción, y las grandes reducciones de las emisiones de los vuelos, a sueño lejano, pero ya se pueden tomar medidas para que los aeropuertos sean más verdes en tierra. En Shotl esperamos ver en los próximos años más alianzas público-privadas que den lugar a soluciones inteligentes para los retos de infraestructura y transporte y que antepongan las comunidades vecinas y el planeta.

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